Anotación Cuarta

(el sujeto de gafas que se ve en la fotografía blanco y negro que adorna este blog es el científico Hugh Everett)

Tony Douglas

Al día siguiente desperté con la terrible resaca de haber dormido apenas 2 horas. La computadora estaba encendida con un montón de ventanas desplegadas y había 30 o 40 cd´s derramados por el piso y sobre el mobiliario, abiertos, sus librillos mezclados con los discos y las cajas vacías. Antes de caer rendido en el sofá había escuchado cientos de grabaciones buscando anomalías como la de “Silent by the night”. Y había encontrado otra. Una grabación de Pablo MilanésGal Costa llamada “Ámame como soy” era increíblemente distinta. Eso me eximió definitivamente de visitar a mi psicoterapeuta, idea que merodeó mi mente un buen rato y que ya había descartado sólo por sentido común. Y es que me di cuenta de la primera característica básica de un traslado entre realidades alternativas: es una experiencia personal y solitaria. Uno no puede tomar la mano de otra persona, saltar juntos a un Universo Paralelo y al regresar comentar la experiencia. De alguna manera cada ser viviente tiene su propia línea de existencia. Es como un vehículo con un solo asiento. Y esa línea de existencia transita por un carril de realidad. Cuando se produce la aberración, la línea se tuerce (en una dirección inconcebible que más adelante intentaré explicar, pero que incluye uno de los conceptos más difíciles de asimilar en toda la física teórica y que es el llamado tiempo imaginario ), y puede caer en otro carril, más o menos cercano (Existe una función de onda en una ecuación descubierta a principios del siglo XX que describe matemáticamente este desplazamiento, aunque nadie la tomó muy en serio hasta medio siglo más tarde). De modo que los desplazamientos a realidades paralelas son, insisto, experiencias personales y solitarias, aunque tengo que hacer una salvedad aquí: existe una realidad alternativa que por alguna razón se separó más aún de las demás y en la que el desarrollo tecnológico se encuentra fuera de control, totalmente desbocado, con todo lo bueno y malo que ello implica. Allí, en esa realidad alternativa, con la ayuda de aparatología absolutamente increíble, se ha experimentado con enviar dos o tres “pilotos de prueba” a Universos paralelos, con resultados desastrosos en algunos casos y absolutamente impactantes en otros. Demás está decir que esta línea de realidad no durará mucho, puesto que semejante desenfreno tecnológico sólo lleva a la auto destrucción.

Pero regresando a las anomalías, por lo general, y hablo desde mi experiencia, los corrimientos son extremadamente cercanos. Es decir, uno va a parar con altísima probabilidad a un Universo que se parece en más de un 99% al que venía transitando. Por eso es tan difícil reconocer este fenómeno.  Pero es como cuando uno acepta mansamente a los medios de comunicación sin plantearse cuáles son sus intereses ocultos a la hora de manipular la opinión pública: cuando uno despierta y se da cuenta de lo que intentan generar en las mentes, uno ve sus artimañas por todos lados. Es como ver un mago desde atrás. Así, una vez que pude aceptar la idea de estar desplazado leve pero inexorablemente a una realidad alternativa, las señales empezaron a multiplicarse.

Pero qué hace alguien como yo en una situación así? En cierta forma hice lo mismo que hubiera hecho si se me hubiera presentado una falla en mi computadora. Acudir a un técnico de computación? No, diablos! Acudir a un hacker místico. Y yo, naturalmente conocía un amigo de un amigo que una vez había conocido a una chica que se había acostado con un conocido de alguien que conocía uno. Se llamaba Tony Douglas y naturalmente no era ese su nombre sino el nombre que circulaba en el confuso sub mundo de las leyendas urbanas y lo clandestino. El origen del alias era incluso tanto o más asombroso que el problema por el que yo acudía, por eso pensé que solo él podría entender algo de lo que me sucedía. (TonyDouglas eran los nombres de dos científicos de un proyecto secreto del Gobierno Norteamericano en la serie de 1966-1967 “The Time Tunnel”. La leyenda urbana era que el hacker  había descubierto accidentalmente la forma de enviarse a sí mismo un e-mail al pasado. Según el mito, bajo ciertas condiciones excepcionales, puede generarse en Internet una suerte de bucle que permite por una fracción de segundo, conectar con un punto pasado del continuo espacio-temporal. Si se es lo suficientemente rápido y afortunado, puede aprovecharse esa breve ventana (algo así como 5 nanosegundos) para enviar un mensaje de correo electrónico a un pasado que estaría a poco más de 30 minutos del punto llamado presente en el que se establece el bucle. Y todo esto debe hacerse  exactamente a las cero horas, hora del reloj universal que sincroniza toda la red mundial. Para dar una idea de las colosales dificultades técnicas, 1 nanosegundo es lo que dura 1 ciclo de reloj de un procesador de 1 Giga Herzt, es decir, la billonésima parte de un segundo. Por ejemplo 5 nanosegundos, que es el tiempo en que la ventana se abre y se cierra, es lo que tarda un rayo de luz en recorrer 150 metros. Por supuesto que el lector dirá

“Pero cómo es posible que me envíe un e-mail a mí mismo media hora en el pasado? Acaso al momento de enviarlo no debería haberlo recibido ya?”

 a lo que yo respondería 

“No lo se. No suelo escribirme a mí mismo, y menos a mi yo del pasado. Pero, por las dudas, voy a chequear mi bandeja de entrada!”

A veces no queda otra opción que tomarlo con humor. Porque si uno lo toma seriamente corre el riesgo de volverse loco. Pero así son las cosas.

Quizás Tony Douglas era otro nerd traspasado de masturbación y bronceado por años radiación de pantallas de computadora. Quizás ni siquiera existía. O quizás existía, pero era solo otro de esos barbudos, sucios y obesos que dilapidan sus días y sus noches destrozando a tiros las cabezas virtuales de enemigos enmascarados en un video juego on line. 

Como sea, no tenía mucho que perder, así que tomé el teléfono e hice la llamada. 

Llamé a un amigo de un amigo que una vez había conocido a una chica que se había acostado con un conocido de alguien… que conocía a Tony Douglas.

Anotación Tercera

Dentro de lo inexplicable

Una psicoterapeuta se sentiría feliz explicando que cuando miramos una película o escuchamos un viejo álbum de música y de pronto no nos produce el mismo efecto que nos producía hace años, no es que esas obras inalterables hayan cambiado, sino que los que cambiamos fuimos nosotros. Bravo por la psicoterapia. Eso lo sabe hasta un niño de 8 años.

Cuando dije “No era la misma canción” lo que quería decir era eso, exactamente. Además, el cambio no se produjo después de años de haberla escuchado por primera vez, sino en apenas semanas. Y fue tan notable la diferencia, que esa noche apenas si pude dormir. La letra era casi idéntica, excepto una variación al final, que definitivamente no estaba en la versión-doblemente encomillada- “original”. Pero el sonido mismo de la canción era radicalmente distinto. Empecé a pensar que estaba escuchando un outtake, que es cuando en una grabación se descarta una toma por algún motivo técnico o artístico, o bien porque se hizo más tarde otra toma que resultó mejor. A veces se publican estos outtakes o versiones alternativas de bandas o artistas célebres. Especialmente cuando las compañías ya no saben de dónde sacar material vendible de estos artistas y raspan el fondo de la lata. Y por lo general, para el gran público suelen ser álbumes decepcionantes, porque por algo se descartó ese material. Es necesario ser coleccionista o directamente fanático para encontrar sentido a escuchar una toma fallida o poco feliz de una gran canción.

Cuando oí esa noche de nuevo “Silenced by the night” de Keane quedé tan desconcertado que pensé que estaba escuchando un outtake. Pero para mi sorpresa, la fecha y las características del archivo que contenía la canción eran las que, se suponía, debían ser. Es decir: no tenía en el dispositivo de reproducción ninguna otra versión de la canción. Estaba en la lista, en el lugar correcto…pero no era la misma grabación.

Aquí es donde la mayoría se rinde ante lo inexplicable y busca un argumento para auto engañarse. Porque aunque nos pasamos la vida atentos a lo inexplicable, cuando de verdad nos topamos con algo que amenaza ser realmente extraño, nuestro sistema inmunológico mental se pone en guardia y lo descarta con cualquier excusa. Porque aceptar lo inexplicable significa aceptar que el suelo bajo tus pies puede que sea el cielo raso. Y eso exige una total reconstrucción emocional y cognitiva. De modo que la mente busca una explicación simple y recupera la calma bebiendo ese placebo. Incluso las personas que afirman creer en fenómenos inexplicables, en realidad creen en la fantasía de lo posible, pero no en algo que está más allá de todo entendimiento. Basta con ver a los ojos de los que han atravesado por alguna experiencia de este tipo: el trauma se percibe de inmediato. Esa persona ha dejado de ser lo que era para volverse otra cosa. Ya no sonreirán con la misma facilidad, créanme. Han despertado. Y muchas lamentarán el resto de sus días no seguir durmiendo como el resto.

Esa noche yo quería dormir en paz escuchando una canción que me estimulara. Pero fue otro tipo de estímulo el que recibí. Y renuncié a la explicación simple. Renuncié al placebo. No porque me sobre el valor, pues este tipo de descubrimientos acobardan al más templado, sino porque sencillamente necesitaba saber.

Que una canción suene un poco distinta no parece tan grave. Pero las cosas se ponen de verdad extrañas cuando la cara de tu mejor amigo luce casi desconocida…

 

Anotación segunda

Silenciado por la noche

Cuando alguien me pregunta por qué no hay muchas personas más que admitan haber pasado de un universo paralelo a otro, yo le respondo que de hecho las hay. La verdadera pregunta sería cuántas de esas personas están o estaban lo suficientemente informadas como para entender el tipo de anomalía que viven o han vivido. Lamento decirlo, pero un porcentaje lastimosamente grande de estas personas han terminado en instituciones psiquiátricas o medicados hasta volverlos poco más que vegetales. Y es que si Usted le describe a un Psiquiatra en detalle cómo se siente pasar a una realidad alternativa, a sus predecibles ojos académicos Usted no será más que un esquizofrénico de libro. Cualquier cosa que diga parecerá sacada de una enciclopedia de diagnóstico de brote psicótico. Así que es mejor tener cuidado cuando se habla de este tipo de cosas. No en vano en la foto de mi perfil en este canal de comunicación estoy de espaldas. A propósito, el caballero de lentes y traje de la década del 50 en la foto de presentación, no es otro que Hugh Everett, el primer físico del mundo que expuso en ecuaciones matemáticas concretas  la existencia de mundos paralelos. Murió en 1982 siendo prácticamente un desconocido. Sin embargo, los laberintos infinitos en que se metió la comunidad  científica en los últimos 30 o 40 años tratando de resolver lo más básico de la Mecánica Cuántica parecieran allanarse asombrosamente usando las ecuaciones de Everett. Así que al cabo puede que exista un reconocimiento para él. Ese tipo de reconocimiento que no sirve para paliar ni un gramo de los infortunios que le habrá tocado padecer en vida cuando lo ignoraron o se rieron de su trabajo. Si consiguen algo de lo que dejó editado, les sugiero que lo visiten: si no pueden con las ásperas matemáticas de su teoría, al menos podrán acercarse al concepto, a la explicación simple, si acaso existe. Les ayudará como me ayudó a mí a no volverme loco.

Ahora hablaré de cómo empezó mi experiencia, al menos a nivel consciente. Fue escuchando la canción “Silenced by the night” de Keane.

Cuando esa canción apareció estuve un buen tiempo escuchándola sin parar. Me transmitía una energía que sin duda era la que necesitaba en ese momento. Yo estaba pasando un momento afectivo de sequedad y desencuentro. Líneas como “But You and I, we gonna rise again” me llenaban de cierto esperanzado optimismo. (“Pero Tú y yo nos levantaremos de nuevo”) La escuché con gran detalle durante varias semanas. Cuando agoté la parte poética y musical la analicé técnicamente, la forma en que fue mezclada y editada, los probables trucos de grabación que se habían usado. En resumen, “Silenced by the night” quedó como grabada a fuego en mi memoria.

Vinieron después lo que ahora llamo “los días extraños”. Cómo podría describirlos? Eran exactamente eso: extraños. Desde el momento de abrir los ojos por la mañana hasta volver a cerrarlos al final del día se podía sentir algo raro vibrando en casi todo lo que me rodeaba. En un principio lo empecé a advertir en objetos y  lugares. Pero al cabo empecé a sentir la sensación también con muchas personas de mi entorno. Era como una electricidad estática interna, como una tensión. Como si algo no encajara y no pudiera decir qué es. Me fui dando cuenta gradualmente de esa incómoda sensación, pero lo más probable es que la anomalía se haya presentado en un momento bien preciso y que yo, absorto en el devenir diario, sólo la confirmara a nivel consciente más tarde.

Una noche, antes de dormir, buscando algo familiar que me relajara, me puse los auriculares e hice sonar de nuevo la canción. Volver a escucharla hizo muchas cosas…menos relajarme. Amigos míos, lo diré lo más simple que pueda, así me comprenden: no era la misma canción.

Anotación Primera

(el sujeto de gafas que se ve en la fotografía blanco y negro que adorna este blog es el científico Hugh Everett)

   Las otras Historias

     Pasar a un universo alternativo paralelo puede parecer una experiencia emocionante, sobre todo para esos tipos ansiosos de nuevas sensaciones. Eso es hasta que advierten lo que está sucediendo. Entonces desaparece el entusiasmo, llega la angustia y tarde o temprano el pánico. No tiene nada de estimulante, créanme. Porque uno siente en cada célula de su cuerpo que no pertenece a ese lugar, que está como desplazado. Y como la dirección del desplazamiento es inconcebible para nuestros sentidos, uno no puede hacer nada para corregir el desplazamiento, excepto esperar que la misma anomalía que produjo el corrimiento vuelva a ponernos en el universo de origen. Y esa es una espera verdaderamente extraña. Es como estar de madrugada en una estación terminal desconocida sin saber si nuestro transporte llegará y sin siquiera saber si tenemos pasaje para abordarlo.  Eso siempre y cuando hablemos de un desplazamiento saludablemente leve, es decir, a un universo que discurra muy cerca del nuestro (que llamaré de nuevo “de origen”, porque en realidad, no existe un universo “nuestro”, sino que coexistimos en todos los universos posibles. Lo que yo he llegado a llamar “universo de origen” no es más que el universo en el que existíamos mientras no teníamos percepción de una aberración. El concepto es muy subjetivo porque, como veremos más adelante, uno puede haber tenido desplazamientos (uno o varios) y no haberlo notado más que a nivel inconsciente.

                  La mayor parte de las personas son capaces de dar lo que yo llamo “el paso al costado”, es decir, moverse a una realidad alternativa. Sucede casi todo el tiempo y casi nadie lo advierte. O tal vez sí, pero terminan atribuyéndolo a otras causas menos fantásticas, como olvidos, confusiones o simplemente a que han tenido “un día extraño”. Finalmente lo olvidan o se acostumbran a estar desplazados pensando que esa sensación rara es cuestión de los vaivenes del humor o incluso del buen o mal clima.

          Porque uno no necesariamente puede terminar en un universo extremadamente diferente del que venía transitando. Por ejemplo, existe un universo alternativo en el que en las invasiones inglesas de 1806 y 1807 los británicos lograron imponerse y se apoderaron definitivamente de Buenos Aires. El Virreinato del Río de La Plata pasó a ser otro territorio bajo  dominio de la Corona Británica y en la actualidad, Argentina es una especie de Australia del continente Americano. Chile no existe, sino como un grupo de 7 territorios llamados Western Pacific Counties (Condados del Pacífico del Oeste) dependientes de Buenos Aires. Uruguay tampoco es un país soberano, sino que también es territorio argentino y está dividido en 3 estados (counties) llamados Greenland, Riverland y Uruguay, este último lindante con Brasil.

            Si Usted sale a la calle en la Argentina de ese universo notará que la mayoría de las personas hablan perfecto inglés y algunas en un español de fuerte acento ibérico, y que las clases menos instruidas hablan también una especie de dialecto mezcla de palabras españolas, inglesas y de origen nativo casi inentendibles. No quiero entrar aquí en detalles acerca del destino histórico de personalidades como San Martín, Belgrano o Perón en esa realidad alternativa porque podría herir la susceptibilidad de quienes los hemos conocido en otra realidad histórica, pero sólo diré que tiene poco y nada que ver con lo que hicieron en ésta línea de tiempo. La mayoría de esos nombres ni siquiera aparecen en los libros y sí otros que en nuestra universo tuvieron poco o nada de protagonismo. Conservo un manual de Historia Argentina de Escuela Secundaria que traje de esa realidad alternativa. Desencajaría a cualquiera que le diera una mirada. Es lo peor que podría leer un ex combatiente de la Guerra de Malvinas. Está escrito en perfecto inglés.

            Lograr semejante desplazamiento es extremadamente difícil, aunque no imposible.

            Lo más probable es desplazarse a un universo que discurre con algunas diferencias, pero en esencia semejante al que veníamos transitando.

           Si durante una reunión de viejos amigos Usted cuenta una anécdota con detalles que ninguno de los demás recuerda, puede que Usted sea el más memorioso del grupo o también puede ser que en algún punto haya existido un desplazamiento a un universo muy cercano en el que ese incidente que originó la anécdota nunca sucedió. Este tipo de situación desconcertante es muy habitual de manera que nadie se alarma.